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Gettier 1/2











Edmund Gettier (1927-) es mi héroe particular. Sí, tengo otros filósofos preferidos, y sí, lecturas más interesantes, pero Gettier está más allá del bien y del mal. Es el one-hit wonder más maravilloso de la disciplina, el Bobby Fisher del vacile. De mayor quiero ser como él.

Saben ustedes que en este momento que vivimos (esto es, el día en que escribo) están muy de moda los vídeos tipo Tugh Life. Lo que hasta hace nada era un zasca ahora se ha reconvertido en la representación de la respuesta que daría un tipo duro del Bronx, el gansta de barriada depauperizada. Lo divertido de los vídeos es ver a señoras mayores, niños y gente que tienen poco (o nada) de die harders soltar una vacilada tremenda. Pues bien, Gettier es el campeón de Tugh Life de la historia de la filosofía. Le soltó un yo’, bitch! tremendo a Platón, el kingpin ateniense, a cuenta del conocimiento.

En Timeo y Menón, Platón establece lo que va a ser el canon sobre qué es el conocimiento. Cuando alguien tiene una creencia verdadera y justificada entonces sabe algo. La creencia es un estado psicológico sobre un aspecto de la realidad, implica que la persona está comprometida con eso que piensa, si creo que el agua moja no puedo simultáneamente pensar que no moja (existe una paradoja al respecto de las creencias, pero la voy a omitir); Que sea verdad es algo trivial, no se puede conocer algo que sea falso; la justificación es algo mucho más complicado, viene a ser que el sujeto que forma una frase del tipo S sabe que P tiene razones suficientes (internas o externas) para poder afirmar que S sabe que P.

De este manera si afirmo que “el gato está sobre la alfombra”, implica que sé que hay un gato sobre la alfombra. Por tanto, tengo que creer que hay un gato, que sea verdad que haya un gato sobre la alfombra y que tenga la justificación para poder afirmarlo (e.g. que le esté viendo). Todas son condiciones necesarias y suficientes. Si una de ellas no se da, entonces no hay conocimiento. Pues bien, después de más de dos mil trescientos años Gettier le dijo a Platón: in your face, mutafucka.

Después de pasar por los típicos trámites de graduarse y doctorarse, Gettier acaba trabajando en la Universidad de Wayne State, en Detroit (MI, EE.UU). Pero los amigos de Gettier comienzan a preocuparse porque, como todo el mundo sabe, dar clase es solo una de las condiciones suficientes para un académico: publicas o mueres. Le presionaron para que escribiese algo sobre lo que enseñaba, sus investigaciones, o cualquier cosa, vaya, con tal de que el rector no le llamase al orden y le echasen de la universidad. Así que con menos ganas de las que se tiene de salir de la cama en un día lluvioso, Gettier entregó un artículo que se publicaró en Analysis en 1963 con el nombre de “is Justified True Belief Knowledge?” Es un artículo de un folio y medio. Ni más ni menos. 2300 años de algo asentado puesto en cuestión en folio y medio.

No entraré en detalles técnicos, pero la importancia del artículo de Gettier consistía en poner en cuestión que las condiciones de creencia, justificada, verdadera son insuficientes para afirmar que se tiene conocimiento. Para ello utiliza dos casos, a los que se llamarán casos Gettier, en los que demuestra que alguien puede conocer algo (esto es tener una creencia justificada verdadera) pero que podemos cuestionar que esa persona sabe algo. Por ejemplo, alguien puede cumplir las condiciones pero por pura suerte. Por tanto es necesario o bien redefinir que es tener una creencias justificada verdadera o añadir otra condición.

Este artículo es el más citado en la historia del siglo xx. Hasta la fecha nadie ha podido rebatir los casos Gettier, como mucho sortear las dificultades que propuso. Se añaden cláusulas nuevas o se consideran que los casos Gettier se aprovechan de usar una definición muy laxa de justificación. Pero eso son cuestiones de filósofos y el problema es más complejo de lo que aquí se muestra.

Gettier no ha vuelto a escribir otro artículo y parece que, a sus casi 90 años, no lo va a hacer. Un solo paper y no tener que justificar jamás que no va a volver a escribir. Es mi héroe. Supongo que el día en que muera Gettier sus alumnos y amigos comenzarán a publicar los apuntes de clase, porque parece increíble que un tipo que hizo tambalear la epistemología sea solo un one-hit wonder.

Por el momento seguimos a la espera, por si le da por volver. 


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